Después que la iglesia católica adquiriera su posición en Roma y que a tal unión se creara la figura de Iglesia y Estado como centro de poder político, le sucedieron varios siglos donde pregonaban esta unión, pero debido a que Roma anexaba varios pueblos, esta unión de pueblos con el tiempo claudico, también el sentido nacionalista de cada pueblo contribuyó a la separación del imperio.
Otra consecuencia, es que el hombre empezó a dudar de la tradición y a aventurarse en el camino de la innovación, incluso el sentimiento de desear mejorar la institución eclesiástica era hasta del mismismo Martín Lutero el cual afirmaría en sus días:
“Debemos aferrarnos a la Iglesia y ayudarla, porque la separación no ayudaría en nada”
Hasta mediados del siglo XX es posible emitir un artículo acerca de la Reforma, esto sin que el historiador se deba a defender una postura ideológica, ya que en aquellos tiempos un historiador protestante defendía que la Reforma era la base de lo mejor de la cristiandad en el mundo moderno.
Un autor católico afirmaría que la Reforma era la causa trágica del cisma religioso de Occidente, la fuente de la debilidad de la religión y la causa del incremento del ateismo, y si el historiador no fuese protestante o católico, su libro tendería a ser anticristiano o antieclesiastico, como se ve, hasta nuestros tiempos surge una próxima objetividad del suceso histórico conocido como “Reforma”.
Estas disputas o posiciones ideológicas no son de mayor interés en nuestros tiempos, mas, para el pueblo que secula su posición ambigua de no dudar o desconfiar de la religión, ¿La Fe entonces posiciona esta amnesia de no dudar, de no desconfiar de la palabra revelada de “Dios” a los hombres, y de los hombres a los siguientes hombres?
Pero regresando a los inicios de este movimiento histórico es imprescindible conocer los entornos socio-económicos en los cuales se debió la Reforma, en el siglo XV se desconocía el tamaño y forma de la tierra, el hemisferio occidental no existía, diciéndolo de otra forma; mapas de África y Asía, los confines de los limites desconocidos se les llamaba tierra donde habitaban seres mitológicos, dragones, grifos y demás invenciones humanas.
Dios gobernaba el mundo y el hombre era el centro de su creación, el centro del Universo, sentencia de esto era la constancia de que la Iglesia Católica Romana restringía todo esfuerzo del hombre por tratar de postular teorías comprobables sobre el Universo, un claro ejemplo de esta ceguera fue la obra de Galileo “Dialogo” donde presentaba una demostración de que la tierra giraba alrededor del Sol, argumento que no agrado al papa Urbano (a pesar de que Galileo lo demostraba) porque contradecía la capacidad del puesto del hombre en el universo, no basto mantener preso a Galileo para que se arrepintiera de la razón que lo condujo a tajante afirmación (valedera por cierto) sino que su obra permaneció censurada por 200 años y catalogada como libro prohibido en los cánones de la “Santa” Inquisición.
Las pocas leyes científicas eran siempre sujetas bajo un punto de vista hipotético, sin caer en la prepotencia (según la Iglesia) de demostrarlas y con mas razón si estas pretendían demostrar el movimiento de los cuerpos celestes o el cosmos. Esas eran sentencias que ya habían sido contestadas por los anteriores “Padres” de la Iglesia, los cuales no podían equivocarse.
La ciencia como la conocemos era una practica peligrosa en aquellos tiempos, de haberse seguido manteniéndose restringida, aun seguiríamos pensando como aquellos medievales.
La tierra en la que se vivía era el terreno de prueba (hablando de la edad media), la pauta y meta divina de la vida era la redención de los pecadores, para así hacerlos llegar al reino celestial que Adán y Eva habían perdido, la Iglesia pues, ayudaba al proceso de redención del hombre y era el único medio posible.
Además, dos siglos antes del siglo XV Europa era la consecuencia de una tierra enferma por el padecimiento de la guerra entre Inglaterra y Francia, la cual habían sostenido por más de 100 años, Inglaterra sufría la conspiración de sus nobles por la corona.
Los campesinos de Francia, Alemania e Inglaterra se sublevaban por mejores condiciones de vida y mayor libertad. Lo peor fue que los barcos trajesen de Oriente ratas enfermas, transmisoras de peste negra, surgieron plagas endémicas (porque no existían normas de Higiene básicas) el comercio languideció, los campos quedaron abandonados, las personas que no se morían por la peste se morían por hambre, las universidades se vaciaron y todo adelanto social e intelectual logrado era olvidado o superado por la superstición que la Iglesia pregonaba, aquella que decía:
“Es un castigo divino”
Esa superstición como el temor eran constantes en la vida medieval, el logro de la Iglesia para crear mas leales adeptos consistía en incentivar una vida humilde, sumisa pero “recta”, no por el deseo del paraíso, sino por evitar el temor al fuego del infierno, los diversos castigos, penas, tribulaciones que los eclesiales sabían con mucha maestría ejemplificar era para infligir temor a sus fieles, lo cual si lo lograron.
En esos tiempos el saber se inculcaba a golpes y castigos, los amos azotaban a sus siervos y aprendices, el asesinato se castigaba con la muerte en aceite hirviendo, a los traidores se les ahorcaba, la herejía se castigaba con la hoguera, la violencia y la representación en la plaza o parque era un mensaje para siempre hacerle recordar al pueblo la maldad de estos hombres.
Europa era todavía esencialmente agrícola, la vida se acomodaba al ciclo de las estaciones, los granos eran el alimento esencial, habían festividades que obedecían al cambio de estación con remembranzas de santos y personajes pasados. De toda esta concepción o cosmovisión que podamos imaginarnos nació Martín Lucero, nació en un mundo sumido de historias sombrías y fantasmales, pero también cabe mencionar que nació en el punto donde se iniciaba a tomarse la vida más pensante, empezaron a surgir personas que se cuestionaban sus creencias espirituales.
De esto cabe mencionar también que un Genoves logro el favor de una corte escéptica para conseguir comercializar con las “indias orientales” (mas tarde conocida como América) y en oriente al caer por el domino turco promovió la movilización de griegos eruditos hacia el occidente cristianos (los cuales influenciaron y fueron uno de los motivos por los cuales surgió el renacimiento).
Estas personas llevaban consigo la herencia de una antigüedad clásica, hasta el siglo XII se tropezaron con la conjetura de que existían discrepancias en la traducción de la Biblia por parte de San Jerónimo (Vulgata Latina) con los textos originales griegos.
A parte de estos otros descubrimientos también notaron que el revivir del conocimiento antiguo les traía una nueva actitud hacia el ser humano, “El logos” o la contribución del pensamiento griego que consistía en anteponer “la razón” a todo juicio, al desarrollo del conocer por medio de la razón era un medio nuevo e innovador para un pensamiento medieval que solo se conducía por “Fe”
Esto porque anteriormente los logros de la humanidad habían sido vistos como un reflejo de la voluntad divina y en cambio ahora se les consideraba de otra manera, se iniciaba a considerar la creencia de que Dios era accesible a la razón humana, aunque los hombres del siglo XV ya no estaban tan seguros de eso.
Pero el invento que produjera el inicio de un sentimiento de protesta hacia el estatus quo fue la imprenta, ya que, no solo propago el cristianismo, sino también las ideas paganas y seculares, las cuales iban llegando a una población que poco a poco aprendía a leer y escribir.
Hacia 1500 había en Europa 9 millones de libros, contrario ha lo que 50 años atrás existieron al menos 100,000 manuscritos hechos penosamente uno a uno.
Cuanta más gente leía, mas se propagaba las inquietudes de independencia, intercambio de ideas y criticas a la sociedad e iglesia.
Si bien es cierto que la Reforma no inicio solamente con el hecho de que Lutero protestara en la puerta de una Iglesia, se debió también al ambiente cultivado de gente deseante de cambiar y ayudar al desarrollo del hombre.